sábado, 20 de enero de 2018

La ganancia secundaria del coaching



Tengo algo así como tres años de estar certificado como coach, los otros seis años previos fue un paulatino acercamiento a este proceso sanador y profundo que mucha gente minimiza o supone que no es tan especializado.


Personalmente lo que no me gusta de esta actividad es que hay quien usa esta técnica para armar grandes frases, dar muchos gritos "motivadores" y con toda la intención, al menos eso me parece, influir en las personas abriendo emociones, pero sin mostrar caminos para hacer algo con la catarsis que se puede generar con las herramientas adecuadas, en suma, sin un plan de mejora firme, medible y evaluable.


Por el contrario, el coaching me ha llevado a niveles de consciencia que me gusta comentar y promover con quien tiene confianza de trabajar conmigo. El coaching me ha dado la capacidad para poder meditar situaciones de lo más diverso, desde la aceptación de que hay películas que me dejan en shock y muy callado por horas, hasta aceptar que no todo mundo tiene un enfoque de vida “racional” orientado a la felicidad plena.


¿Qué implica no tener un modelo de vida basado en lo racional?, bueno, estar más cargado a las emociones, lo cual me lleva  a la reflexión , ¿existe la posibilidad de que esas personas sean más "felices"? Es decir, desde la inconsciencia de sus acciones, al menos no se preocupan por saber si lo que deciden es muy correcto o no, solo dejan que sus sentimientos vivan a tope y se vayan resolviendo al paso.


Entiendo que un enfoque tal no es lo más adecuado, que todo libro de coaching, que toda conferencia del tema, habla de la búsqueda plena de la felicidad, de estados de desarrollo máximos. Claro que es posible, ¿pero no depende mucho de ello del contexto? Pongo este símil, ¿todo mundo tiene la capacidad para acabar una carrera universitaria?


En un plano racional, estudiar a niveles superiores, se puede decir que es posible lograr la meta, que las capacidades mentales, las posibilidades de asociación, que la estructura de pensamiento y la acción de procesos poderosos permite que las personas logren hazalñas académicas. ¿Cuánto se complican las cosas cuando una familia no está integrada de manera sana, donde no hay libros, donde no hay revistas, donde la charla cotidiana son reclamos o insultos, donde las ausencias es lo común y en el entorno inmediato la norma es luchar, literalmente, para sobrevivir?


Casos hay de gente extraordinaria que sobresale a pesar de todas esas barreras, ¿será la mayoría? Algún evento fortuito o un maestro vida (un coach improvisado) puede ser el detonante para salir adelante, desde luego, ¿y si la persona no es capaz de apreciarlo o puede observarlo pero simplemente no le interesa?


Como te puedes dar cuenta, el tema no es tan sencillo, lo de menos es buscar con las herramientas, trabajar y mostrara el camino para la felicidad que la persona dice que puede querer, sin que por ello exista la garantía de que lo dicho se mantendrá en el espacio y en el tiempo.


Eso es algo de lo mucho que me ha enseñado el coaching, tener la tranquilidad de que en ocasiones puedes hacer tu trabajo de la mejor manera, con el mayor de los intereses y pasiones, y aún así no ser suficiente, sin que por ello la frustración te haga dudar de tus convicciones, de lo correcto que has expuesto y por lo que vale la pena continuar.


Esto es lo más valioso que me ha enseñado el coaching, pues es algo que puedo regalar a las personas: aceptarlas como son, incluso siendo obstinadamente como quieren ser.


lunes, 17 de julio de 2017

Vivir la fe desde la racionalidad

Desde luego que hablar de la fe y de la razón suena a oposición. Desde el plano conceptual no tengo argumento para negarlo, pero me gusta darme licencias si con ello armo (o busco) algo nuevo. Creo que si algo nos ha hecho estar como estamos, como género, es precisamente la radicalización, el tomar bandera o posicionamiento sin darnos a la tarea de comprender de manera más profunda a los demás.

Por ejemplo, en temas como el aborto grupos a favor y grupos de oposoción crean argumentos para defender su causa, desde enfoques radicales ambos explican lo que defienden, normalmente desde el terreno de los bueno o de lo malo, cuando me parece que valdría mucho preguntar lo que siente más de una mujer al abortar, así como hay gente que lo practicará por un modelo egoísta, también hay personas que marcan su vida y no reciben nada de compasión por lo que pasaron.

En otro tema sensible, la eutanasia o muerte asistida es otro dilema en donde se aborda colectivamente desde lo bueno o lo malo, en la capacidad de elección o en la incapacidad de poder elegir por lo que Dios nos ha dado, y de nueva cuenta, tenemos poca compasión hacia el sufrimiento que una persona pude experimentar ante algo que solo se da una vez en la vida y que puede ser muy tortuoso.

Es en este sentido que me hacen mucho eco las ideas expresadas por Stephen Hawkins en cuanto a que lo mejor que puede hacer el hombre es abandonar este planeta y vivir en otro lugar. Estoy seguro que sabe lo que dice, vamos, es un sujeto educado y formado en el más alto rigor científico, debe saber que es algo posible para los siguientes 30 años. Su mismo nivel de conocimiento debe hacerle ver que el destino del planeta es irreversible.

Una expresión como la de Hawkings es relevante, puede ser en parte una chifladura si lo pensamos desde el más lineal de los pensamientos porque nunca antes lo hemos hecho; desde otro enfoque es preocupante por el simple hecho de lo que será el futuro inmediato, nuestra calidad de vida, cuando el planeta está en un punto sin retorno con los humanos.


Desde otra perspectiva emociona la posibilidad de que esto sea un proceso real y, por ejemplo, una gran nave espacial sea nuestro hogar dentro de 30 años, digo, tengo considerado para entonces seguir vivo. Más, me da la esperanza de imaginar que a, pesar de ser como somos, el ingenio del ser humano nos salvará de nueva cuenta.

No es cosa menor, pasajes de la historia de la humanidad han sido verdaderos retos, por ejemplo el hecho de sobrevivir a una glaciación con rudimentos tecnológicos que al día de hoy parecen hazañas inimaginable; otro tema es el aspecto sanitario, más de la mitad de la historia de la humanidad hemos padecido situaciones como epidemias y prácticas de aseo que nos hacen auténticos sobrevivientes. Y así podemos avanzar si somos más específicos.

Por eso es que me gustó la idea de este comentario, florecer a pesar de todo, porque siempre, como personas, como culturas o como género, hemos enfrentado situaciones límite, obstáculos que al tipo de vida presente parecen insalvables, y sin embargo, sea como sea hemos salido adelante, y si bien hay muchas, muchísimas cosas lamentables, siempre hay algo de sol, algo de agua, algo de ingenio, para salir adelante, para poder florecer.

Creo que estamos ante una oportunidad de tener fe en que nuestra razón nos puede dar algo nuevo, algo que merecemos, algo que bien vale la pena construir y disfrutar.

 
 

lunes, 5 de junio de 2017

Afianzando las mejores acciones antes de iniciar


¿Imaginas tu vida a lo largo de dos años sin tomar una decisión?, ¿será posible que durante dos años estés dejando de lado el tomar decisiones de un tema que puede limitar o impulsar tu desarrollo personal?
Lo que he visto en el coaching es que todos podemos ser víctimas de una inmovilidad al momento de tomar decisiones, que esos pendientes se vuelven como parte de nuestro ser y en la medida en que lo dejamos ahí, quieto, sereno, sin cambio, pues no nos afecta. No lo solucionamos, pero tampoco lo agravamos.
Lo primero que debemos aprender a ver es que no es tanto el problema, sino el cómo lo vemos. Descubrir que un pendiente deja de ser tan limitante como no poner una fecha. Poner una fecha no es algo así como “un día de estos”, implica ver una agenda y saber comprometerse con su cumplimiento de manera comprometida.
Ahora bien, hay un factor que es muy relevante, los recursos que vas a emplear para resolver ese pendiente. En una entrevista, una persona tenía muy en claro que tenía que regresar al gimnasio, y cuando le preguntaba qué necesitaba me respondía "pues mi ropa deportiva", ¿pero cuál?, poco a poco fue compartiendo la información, pudo decir que iba a usar un pantalón corto y una camisa negra, pero que convenía que comprara unos tenis nuevos, pues los que a la fecha tenía no estaban ya para usarlos en algo así.
Lo significativo es que a medida que iba agregando información, de vestimenta, artículos, costo y demás detalles de recursos, su lenguaje corporal iba mejorando, es decir, se mostraba más animado, con mejor disposición, alegre, sonriente. ¿Por qué ocurre esto?, porque se va creando un entorno más sólido, más concreto, la mente ve lo que puede lograr pues tiene información precisa.
Ahora bien, ¿algunas vez te ha pasado que emprendes algo y por falta de enfoque y actitud las cosas no se dan, o por otra parte, ¿te ha ocurrido que por exceso de emociones las cosas no se logran como lo pensabas?, esto puede ser tan común que incluso pensamos que no hay control o solución, que las emociones solo fluyen y ya, así de simple.



 Si vas a emprender una solución a un problema, ¿qué actitud requieres?, necesitas ponerla en una o dos palabras, no más, son las actitudes que al conocer tu problema, tus pendientes, sabes la manera en que lo vas a enfrentar.
Esto es posible, es cuestión de trabajarlo. Existe algo llamado inteligencia emocional, no hay emoción que no se pueda usar a nuestro favor, incluso la ira puede tener su valor y sentido, la ira puede ser el mecanismo de protección que salve nuestra vida. De lo que se trata es de usarlas de manera consciente, emplearlas en nuestro beneficio.

Medita, y evalúa todo lo que puedes ganar si antes de algo importante te detienes al menos 5 minutos en pensar cómo te quiere ver, oír y sentir antes de iniciar. Te aseguro que es posible. Si piensas que es imposible, te invito a iniciar un plan de trabajo de coaching para que veas que las emociones pueden ser el gran factor para salir adelante de cada una de las situaciones que enfrentas en la vida y que por alguna situación siguen como pendiente.


lunes, 29 de mayo de 2017

La limitación de la definición




Una de las grandes obsesiones en las que he caído en cuenta es que socialmente nos encantan las definiciones; nos gusta la idea de que al vernos como productos terminados nos permite llegar a una definición absoluta, simple o directa. El terreno de la docencia me lleva a ver muchos casos en donde los jóvenes, los que están formándose como personas y profesionistas de manera más intensa, viven con creencias limitadoras de definición.

“Es que soy muy tonto”, “es que soy muy distraído” son las que me vienen a la mente de inmediato. Aplicando fundamentos de PNL les he podido responder con seguridad que no son tontos ni distraídos, lo que pasa es que hacen tonterías o hacen cosas que los distraen. En el momento en que dejen de hacer esas acciones la creencia dejaría de tener sentido o valor.

Claro, entiendo que eso implicaría una situación de trabajo, se constancia, de consciencia, sería muy bueno que se pudiera dar seguimiento a ello, la verdad es que en muchos casos no hay esa inflexión, ese quiebre en que se vaya por algo más. En lo cotidiano el triunfo es dejarlos con una sonrisa y se queden con la una idea de que no son algo ya “definido”.

La manera en que el sistema en que vivimos depende de las definiciones bien vale la pena meditarse. En otra faceta, me ha tocado ir contra corriente cuando trato de que un estudiante tenga un enfoque más allá de su carrera. Es decir, lograr que un estudiante se interese algo ajeno a su materias es muy difícil. Más allá de qué tan brillante u oscuro sea el paso de un estudiante en la carrera, abrir su percepción en algo que no “considera” que le sea de utilidad es muy complicado.

¿Cuál es el problema de esto?, a que la formación orientada a generar profesionistas conpensamiento amplio, diverso, incluyente, resultan ser sectores enfocados en la solución de problemas solo se concentran a su formación, sin sensibilidad para ampliar opciones, para entender el otro, para brindar un sentido de apoyo y comprensión a las demás personas.

Bien vale la pena trabajar y generar condiciones o discursos en que la diversidad nos ayude a entender que las definiciones puntuales corren el riesgo de encasillarnos, de pensar y creer que somos producto terminado, que lo que ya somos es la única manera que tenemos de vivir, de entender o tratar de solucionar los problemas que enfrentamos a diario.

Tan solo medita esto, ¿si nuestro humor siempre fuera el mismo a qué etapa nos remitiría, a la infancia, a la adolescencia, a la juventud, a cuando eras soltero o de casado?, ¿verdad que hemos pasado por varias etapas?, ¿verdad que lo que causa risa en la infancia no es por fuerza idéntico a la pubertad?, no se trata de que un humor sea mejor que otro, cada uno cumplió un valor y trascendencia en el momento de vida. ¿Conviene que limitemos nuestro humor a una definición?, ¿de qué nos perderíamos?

Si el humor no ha llegado a su punto límite, ¿cuál es la razón de definir otras tantas actividades, comportamientos y desempeños?, la apertura emocional es una virtud que se puede trabajar día tras día, si crees que eres un producto terminado, si piensas que ya no hay elemento de sorpresa en tu vida, te invito a iniciar un trabajo de coaching, y ahí podrás ver el universo de opciones que eres y la manera en que mejor lo puedes aprovechar.