martes, 27 de febrero de 2018

El compromiso de pensar


Tengo 20 años trabajando como docente, y como es de imaginar lo que se puede ver cada día puede poner a tu capacidad de asombro a prueba. Un detalle que pasó esta semana fue que se está trabajando una materia llamada Análisis del discurso, por lo tanto es una de esas materias duras, técnicas en donde las evidencias deben ser claras y concretas. Estamos hablando del álgebra de la comunicación.

Se ha trabajado por seis semanas, digamos que estamos a la mitad de curso, y después de haber hecho una lectura pregunto la aplicación de un método y luego de algunos segundos en que me vieron, me vieron y me vieron, una alumna dije, es que está muy fumada... No es que me haya ofendido, o haya faltado al respeto a Jorge Luis Borges, lo que se ofende es a todo lo que hemos trabajado en varias semanas.

Lo que estoy explicando es que está resultando muy complicado que la gente, los alumnos, se comprometan para pensar y buscar soluciones para exponerlas al pleno, todo aquello que les resulta lejano de su marco de referencia lo da por perdido, la capacidad de abstracción se diluye y eso es muy difícil de desarrollar.

¿Es un tema académico?, en parte, por el momento es lo que enfrento dentro del aula, el problema es cuando estos alumnos sean agresados y muchos de ellos sean estupendos técnicos, pero sus capacidad para analizar, deducir, relacionar, interpretar, desde mi experiencia, tiene serias deficiencias, me preocupa.

En este comentario no me refiero a lo mucho o poco que trabajan o estudian los jóvenes, me refiero a lo que producen, a la manera en que hacen uso de la información, los resultados que dan y la manera en que manejan la presión. Esto ya no es tema de prejuicio, este año he sido testigo como 4 personas no mayores de 25 años, ya en actividad de empresa, simplemente no han tenido la habilidad para aprender procesos, para generar autocritica, para manejar la presión, para dar soluciones, la respuesta concreta en todos los casos ha sido recunciar,y eso, para la industria, me parece muy preocupante.



¿La solución?, es complicada, implica el siguimiento de acciones y discursos que hagan consciente y comprometido al niño, y por otra parte, ayudar en la formación tratando de subir la exigencia, pues en el caso en que contextualizo la situación, mi expresión literal fue: "Vamos, jóvenes, son un grupo de estudiantes de comunicación, este es su compromiso de formación", por asombroso y simple que parezca, fue la manera en que pudo motivarlos y empujarlos a opinar, traducción, por miedo a "equivocarse" estaban callados, traducción, el modelo educativo debe estar enfocado a buscar que el alumno no tenga miedo a equivicarse, es más, si se puede, buscar que se equivoque, desmitificar al error como algo malo.

Medita, ¿cuánto podemos ganar si dejamos de pensar en lo podemos perder si nos enfocamos en lo que podemos ganar?, ¿qué será más práctico, una respuesta correcta a la primera o una serie de respuestas que nos acerquen a lo que terminará siendo lo necesario para resolver un problema? De es se trata, de buscar que el error detone el avance, no el miedo a no decir lo "correcto".

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